ActualidadFósiles para calcular el impacto del cambio climático![]() por Redacción / CSICPUBLICADO EN TECNOCIENCIA 6 (Octubre 2006)Un grupo de investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) dirigido por el investigador Miguel Araújo está trabajando con fósiles de distintas especies para analizar el impacto que tendrá el cambio climático en la biodiversidad. Esta técnica, denominada hindcasting, reconstruye cuál era la distribución de una especie determinada en el pasado a través de su registro fósil, y la compara con la distribución actual. De esta forma, se puede obtener información sobre el efecto que han tenido los cambios del clima sobre esa especie y, por tanto, lograr una referencia independiente que permita calcular cómo puede afectarle en el futuro el calentamiento global. Araújo, que trabaja en el Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC), en Madrid, recoge este innovador modelo de medición de las interacciones entre las especies y el clima en un artículo recientemente publicado en la revista Science. En su artículo, junto con el investigador del Centro de Macroecología del Instituto de Biología de Copenhage (Dinamarca) Carlsten Rahbek, analiza un estudio reciente que utiliza 16 modelos bioclimáticos para descifrar el efecto que tiene el clima en la biodiversidad.
No obstante, Araújo considera que la mayoría de estos modelos caen en el error de intentar hacer previsiones sobre el efecto del cambio climático utilizando tan solo la distribución actual de las especies. El investigador del CSIC lo resume así: «Los modelos sobre alteraciones globales hacen previsiones de eventos que todavía no han ocurrido utilizando sus propios datos, por lo que son imposibles de validar». Para sortear este inconveniente, los expertos proponen en su artículo dos alternativas: una, el hindcasting, la otra, la evaluación de los modelos con distribuciones en otras regiones. En el primer caso, la investigación cuenta con el apoyo de lo ocurrido en el pasado, pero tiene el inconveniente de que sólo se puede aplicar a las especies que tienen un archivo fósil disponible. La segunda solución ha sido aplicada con éxito en el estudio de las plantas de los alpes austríacos, cuya distribución, relacionada con el clima de los alpes suizos, ha sido calculada por un grupo de científicos. Los modelos bioclimáticos surgen por la necesidad de anticiparse a los potenciales efectos del calentamiento global en la biodiversidad, algunos de los cuales se pueden producir a corto plazo. En el caso de la Península Ibérica, Araújo ve una amenaza clara, la reducción de las precipitaciones en los meses de invierno y primavera, que puede causar estragos entre los anfibios de la zona en los próximos 50 años. Para frenar esta situación, Araújo propone las siguientes herramientas: «Se debe minimizar la magnitud de las alteraciones globales usando los mecanismos definidos por el Protocolo de Kyoto, y además es necesario incorporar reglas en el planeamiento del territorio que tengan en cuenta las necesidades de las especies». Temas relacionados
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